Sinopsi El emir que se apellidaba Martínez
Los personajes que aparecen en estas páginas insuflaron a los castillos un esp¡ritu que aún sobrevive. Isabel I sigue saliendo todos los d¡as del Salón de Reyes del alcázar segoviano camino a su coronación, Eugenia de Montijo continúa transformando Belmonte en un palacio francés cual chiquilla caprichosa, y aún se oyen los lloros infantiles de la peque?a Constanza de Aragón, encerrada en la ciudadela de Villena, esperando que el infante don Juan Manuel la despose. Son historia de Espa?a, de sus guerras, de sus vicisitudes, de sus derrotas y de sus victorias.Âá