Sinopse El palacio de Gripsholm
En esta pequeña obra publicada por vez primera en 1931 están presentes todas las cualidades singulares de su autor. Aparentemente sin mensaje político, es solamente una «pequeña historia de amor», un pequeño «relato de verano», sin pretensiones. Una pareja de amantes, unidos además por una profunda amistad, pasa unos cortos días de felicidad en un lugar idílico en Suecia, lejos de la vida cotidiana. Contiene una inimitable mezcla de humor profundo, de ironía y melancolía, de romanticismo y realismo, escrita en un lenguaje chispeante, lleno de juegos de palabras y alusiones.
Kurt Tucholsky, personaje complejo, distinguido y afable, tímido y agresivo, escéptico, sabía bien que, en el fondo, «con una máquina de escribir no se pueden frenar las catástrofes». Los acontecimientos que se iban produciendo en Alemania, el país que amaba y odiaba al mismo tiempo, le convirtieron en un hombre resignado y amargo. Unos días antes de suicidarse escribió en su diario: «Si ahora tuviera que morir, diría: ¿Y esto ha sido todo? No he entendido casi nada. Había demasiado ruido...».