Primeras páginas
Sinopsis ERA LA SOLEDAD
Ahora, sin dejar de fumar, continúa observando a la gente que transita por las aceras o a la que se aventura entre los coches, en vez de desplazarse hasta el paso de cebra más cercano por el que los peatones deben atravesar las calles si quieren hacerlo con mayor seguridad en la breve aventura que supone andar por la ciudad a cualquier hora de cualquier día de semana, no tanto en el caso de los festivos. Observa a quienes pasean con idéntica atención a la que presta a diario a todo cuanto le rodea. Pero ahora lo hace, ensimismado, formulándose escasas reflexiones, mientras va camino de la audiencia para ser juzgado.