Sinopsis La delirante historia de una familia cualquiera
Érase una vez Gabriela, la que lo lanzó, y Quintín, su hijo, el hombre bala. Durante aquel viaje pasaron tantas cosas que lo que vio a su salida cambió a la llegada, en su larga trayectoria, porque el impulso cedió lento ante la gravedad de la vida. Érase al mismo tiempo un tramposo sin corazón o con sinrazones, y la mayor de los hermanos Pedroche, encauzados ambos en genéticas de aguas turbias avivadas entre vecindades belicosas y la absurda enemistad de la juventud estampada en un entorno vital donde la amistad, como la belleza de las cosas, se entremezcla con la suciedad de los días.
Y érase también una casa que servía para habitarla solo si estabas en peligro o necesidad. Luego se la tragaba la tierra y te devolvía fuera ya de aquel peligro; porque la casa estaba bañada en la irrealidad de lo cotidiano, desbordada por un resquicio de magia que la hacían posible. Y después lo imposible, observado desde el anhelo que camina indiferente. Madres e hijos que se distancian para siempre y para poco, sabiendo que nunca dejarán de mirarse."