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- Riesgo y ventura del Duque de Osuna
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Sinopsis Riesgo y ventura del Duque de Osuna
Nacido en Madrid en 1814, muere en su castillo de Beauraing en 1882, tras abandonar la embajada española en Berlín. A España no quiere (o no debe) volver, por tener hipotecados casi todos los bienes de su inmenso patrimonio, que ha dilapidado como un hidalgo de tronío en gestos. Y ya nos explicó Baudelaire lo que era y significaba "el gesto" de los dandis. En el periódico dirán: "falleció en su castillo de Beauraing, con todos los auxilios y consuelos de la Religión, el que en San Petersburgo deslumbró a la corte del Zar con su fausto y su magnificencia." Y así había sido. Para suerte nuestra (quizá no del duque, al que creyó disparatado) don Juan Valera, excelente prosista y hombre culto, era secretario de embajada en San Petersburgo mientras el duque de Osuna fue embajador, y en sus "Cartas desde Rusia" nos ha dejado espléndidos testimonios de aquel derrochador que lanzaba gestos como guantes amarillos a todos los crepúsculos... Llega tarde a una reunión con el Zar y se sienta sobre la inmensa capa de martas cibelinas que le cubría, cuajada de condecoraciones con diamantes; cuando todo termina y se va, deja la capa. Un ujier se la acerca presuroso al embajador y este contesta para que le oigan: "Un Grande de España nunca se lleva la silla en que se ha sentado..." Como en Rusia hay príncipes de nobleza, el duque (que fascina al Zar, Alejandro II) saca a relucir sus dos principados: Eboli y Squilache. También cuentan que tira al mar una vajilla de oro para cumplir una apuesta... Amigo de Merimée y de Eugenia de Montijo, los "gestos" del duque dan brillo a España y arruinan a los Osuna. El libro de Marichalar es excelente y ameno: Lo dijo Baudelaire: "El dandismo es el último fulgor del heroismo antes de la decadencia."