Sinopsi AFECTO Y MORADA
Pero, aun cuando nos tomáramos en serio nuestra afectividad, llegados a un punto nos tropezamos con una incapacidad dramática: ¿qué podemos construir sobre nuestra afectividad que sea estable, seguro? ¿Qué cuentas se pueden hacer con la fidelidad o la lealtad?
Pero sucede que el misterio de Dios ha venido entre nosotros, ha tomado nuestra fragilidad y no sólo no la ha descartado, sino que la ha librado de esa incapacidad suya última; la hace capaz de gratuidad y construye sobre ella una obra nueva, una humanidad nueva. Construye una amistad: una relación entre el hombre y la mujer, una casa, una morada, una sociedad y una época distintas.