COMPAÑÍA CASI ESQUINA DE AMUNÁTEGUI. CRÓNICAS DE UNA INFANCIA EN EL SANTIAGO DE LOS 60
NICANOR MÉNDEZSinopsi COMPAÑÍA CASI ESQUINA DE AMUNÁTEGUI. CRÓNICAS DE UNA INFANCIA EN EL SANTIAGO DE LOS 60
«Sin dudas, era una mujer que cargaba un vacío y una soledad que yo, un niño de nueve años, podía distinguir y sentir claramente. Esa combinación de extrema belleza y de dolor ahogado, me atraían. Era un momento de
poesía mirarla y compartir esos treinta minutos de tomar té juntos. Después de algunos viernes de pedaleo en los verdes jardines, la hora del té me fue envolviendo en un sentimiento de atracción y admiración hacia la madre
de mi amigo».
«Al suelo huevones, agacharse que nos balean –nos repetía con la única intensión de cuidarnos. Yo me hice al
cemento detrás del Peugeot 404 como nos indicaba el improvisado capitán, y permanecí ahí unos cinco minutos
junto al atemorizado grupo. Luego, me arrastré como lagarto junto a las ocho o diez personas y logré llegar a la
esquina de calle Catedral».