Primeras páginas
Sinopsi Amor es prosa, sexo es poesía
Sin pudor, Arnaldo Jabor descubre su hambre de belleza en todo: en la vida, en la política, en el amor, en el sexo. Confiesa ternuras y envidias. Repite incansablemente: las mujeres desean al hombre inalcanzable, ¡las mujeres tienen debilidad por los canallas! Y así, Jabor, reconoce uno de sus mayores miedos: «Los abismos de las mujeres son venenosos, su secreto nos mata».
Pero llega un momento en que todo héroe se deprime y siente que también necesita un ritual de encuentro. Es para ese hombre, y sobre todo para la mujer que tiene al lado, para quien Jabor escribe sus crónicas afectivas.