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Sinopsi El cerebro moral
Según Churchland, los valores morales están arraigados en la conducta habitual de todos los mamíferos, lo cual se manifiesta en el cuidado a la prole. La estructura evolucionada del cerebro, así como los procesos y la química del cerebro hacen que los humanos no sólo se preocupen por su propia supervivencia, sino por el bienestar de las personas que le rodean: primero sus descendientes, después sus parejas, su familia, etc., en círculos de ?cuidado? cada vez más amplios. La separación y la exclusión causan dolor, y la compañía de las personas amadas placer. Así, respondiendo a los sentimientos de dolor y placer social, los cerebros ajustan sus circuitos a las costumbres locales. Así, el cuidado hacia los demás se gesta, se moldea conscientemente y se inculcan los valores morales. Un elemento esencial de todo ello es la oxitocina, una antigua molécula cerebral y corporal que disminuye la respuesta del estrés y permite que los humanos desarrollen la confianza entre unos y otros, una confianza necesaria para el desarrollo de los vínculos familiares, las instituciones sociales y la moralidad.
Con esta descripción de los procesos que nos hacen seres morales, El cerebro moral nos permite reconsiderar los orígenes y la función de uno de los principales valores sociales.