Sinopsi Invitación al baile
Como en los mejores cuentos de Katherine Mansfield, en los relatos «dublineses» de Joyce, en las novelas de Virginia Woolf... hay algo de atemporal (esa cualidad eterna y que convierte en sublimes los más pequeños detalles) en el mundo descrito por Rosamond Lehmann en esta novela. Al hablarnos de Olivia, que fantasea, teme y sueña a la vez, Lehmann captura a la perfección las emociones de una chica que se encuentra en la edad de paso entre la infancia y la madurez. Un rito que, al mismo tiempo, abre y cierra puertas gigantescas.
A pesar de las décadas que han pasado desde que se escribió esta soberbia novela, las preocupaciones de Olivia serán intensamente familiares para cualquiera que haya sido joven y tímido. Lehmann observa y describe de forma brillante cada emoción: la agotadora anticipación, los breves lapsos de esperanza cada vez que un hombre la saca a bailar, las pequeñas decepciones que siguen y la necesidad de retirarse para, a solas, pensar con calma en lo que está ocurriendo... y, así, respirar de nuevo. Sin duda, una obra tan sutil como profunda.