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Sinopsi La constitución y los partidos políticos
En época de Triepel los partidos, además de hallarse plenamente implantados en la vida política, sí habían arribado, en cambio, a la fase de reconocimiento y legalización. Aunque " el individualismo atomístico, dice, domina la trayectoria de la democracia moderna " , desplazándose el poder hacia una masa desarticulada, el sistema de partidos es la autoorganización que ésta se ha dado. Quedan así " implacablemente enfrentados el Derecho formado según los principios liberales y la realidad de la democracia de masas " . Ello a causa de que la idea misma de " Estado de partidos " descansa, según Triepel, sobre una contradicción insoluble: la prohibición de mandato imperativo establecida en todas las cartas constitucionales. El Estado de partidos no hallará, a su juicio, legitimidad jurídica mientras tal prohibición perviva.