Sinopsi LA NADA Y LA BELLEZA
Sin embargo, la nada carece de espesor, por más que nosotros la llenemos de falsos espesores para tapar su desnudez. Somos nosotros los que vamos cubriendo las desnudeces de la nada, que existe, pero no la hay, con nuevas y nuevas gasas resplandecientes, encubridoras de su rasa impudicia, y los que terminamos creyendo en ellas como cosa en propiedad de la nada misma, y no como producto de nuestras hechuras.
Somos nosotros quienes damos ser a la nada. Solo ser de existencia, nunca ser de hay. Y es ella, la nada, la que termina haciéndose con nosotros.