Sinopsi La quimera del autómata matemático
La mecanización de la mente no era ya una realidad lejana. Personas provistas de habilidades o de instrumentos organizadas convenientemente, máquinas aritméticas de variada naturaleza y tablas de datos eran los elementos que debían simularse mecánicamente. Los intensos debates que estos propósitos provocaron, en los que participaron personajes como E. A. Poe y Ada Byron, la hija de Lord Byron, ofrecen, como se comprueba en la lectura de la obra, una medida del alcance social de los proyectos de Babbage. Pero igualmente esos resultados condicionaron la cultura de la computación mecánica hasta la Segunda Guerra Mundial, momento en el que se inicia la etapa en la que nos encontramos actualmente.