Sinopsi REGALOS DE INVIERNO
Para Colette, como para Proust, la búsqueda del tiempo perdido no está impulsada por una predisposición a la melancolía estéril; es más bien una forma de intensificar el instante presente reviviendo los recuerdos de un pasado en el que las imágenes y las sensaciones han permanecido intactas: el pudding blanco de Navidad, cuya salsa de mermelada de albaricoque diluida con ron y coñac bastaba para embriagar a la pequeña Colette; la espera impaciente del tambor municipal que en el alba rojiza despertaba a primera hora del primero de año al pueblo todavía dormido; las largas tardes de invierno junto al fuego y el jardín silencioso bajo el manto de nieve... Escenas domésticas en las que reinan una armonía familiar y una sencillez de otro tiempo. La combinación de la estación fría y la viveza de la pluma de Colette evoca un pequeño universo que merece ocupar un lugar entre las más bellas páginas escritas sobre los recuerdos de infancia.