Synopsis Dame a conocer tu nombre
Dios es más allá de todo nuestro ser y trasciende todo nuestro hablar. Pero, a la vez, se encuentra siempre con nosotros y crea relaciones personales que nos hacen sentir y practicar su fuerza salvadora, a través de las más diversas imágenes en continuo crecimiento. Así, simultáneamente, descalifica y quiere arrancar de nosotros otros imaginarios sobre Él que nos pueblan, le desfiguran, blasfeman su buen nombre y cierran a sus hijos la puerta de entrada al hogar de su mesa y amistad.
Jesús le trataba como Abba, y es a partir de esta invocación, y no al revés, como tenemos que leer las demás imágenes de Dios que nos ofrece el Antiguo Testamento. Rastrearemos los caminos de las vivencias por las que Jesús accedió a ese conocimiento y a esa práctica del Padre:
A Jesús todo le recuerda a su Padre, todo se le hace peldaño para subir o bajar hacia Él, todo se le vuelve oportunidad para encontrarle, para hablar de Él, para tender un puente que le mantiene en continua comunicación con Él: los momentos "teofánicos" de su vida, su propia vida de cada día, las situaciones y las gentes con que se encuentra, las tradiciones de su pueblo (que sondearemos en muchos de los preciosos textos que nos ha legado y que alimentaron las vivencias de Jesús), sus tiempos de oración personal, en que todo lo rumia y lo expresa en diálogo libre y confiado (que "nos atrevemos a reproducir" con infinita reverencia) con su Abba.
Sintonías para que nos nazca dentro la música y, con ella, la fe confiada, la esperanza resistente y siempre rehecha, el amor que todo lo transforma.