Primeras páginas
Synopsis Pobre blanco
-Los mataré -afirma-. Las ratas deben gobernar. Tenéis derecho a gozar de la luz y del calor. Habrá comida para todos y nadie se morirá de hambre.
Los ratoncitos chillan y chillan, sumidos en la oscuridad. Al cabo de algún tiempo, viendo que no ocurre nada extraordinario, se vuelven tristes y deprimidos y recuerdan los tiempos en que vivían en los campos, pero no abandonan las paredes de las casas, porque el hábito de vivir reunidos en manadas les ha hecho temer el silencio de las largas noches y la línea infinita del horizonte.