Sinopse AUTOBIOGRAFIA DE MOSCU
El paso y el peso de la historia dejaron su impronta en la civitas que había sido declarada tercera Roma, a la que Madame de Staël llamó Roma tártara y que acabó siendo la Roma del comunismo. Reflejo de todo un país, la heredera de Bizancio sigue siendo un lugar fronterizo entre dos mundos con esa identidad euroasiática tan característica. A través de sus leyendas y las memorias de sus gentes, este itinerario nos invita a descubrir, bajo la desmesura y el caos aparente, la magia y la belleza oculta. Imposible no sucumbir a sus encantos.