Sinopse Diálogo de las lenguas
El griego que hablaba Aristóteles con sus disc¡pulos era la lengua común de la época. De igual modo, el lat¡n de Cicerón o Séneca era el medio de interlocución con sus contemporáneos y no el lenguaje privativo de un grupo o estamento. El vulgar solo volvió a mostrarse «ilustre» a partir del siglo XIII.
La emergencia del pensamiento expresado en lengua vernácula se debió en gran parte a que la redacción de textos filosóficos siguió los derroteros del poder aristocrático y comercial, interesado en la formación escolástica y el humanismo. El objetivo de este volumen es incorporar las fuentes en vernáculo al corpus filosófico. Se estudian en él obras hasta ahora omitidas del canon, cuyas manifestaciones en la tradición filosófico-cient¡fica destacan en diversos géneros, desde el enciclopedismo hasta el comentario de los textos antiguos.
El libro constata que, de la mano de algunas obras se?eras, las lenguas vulgares se constituyeron poco a poco en una forma distintiva de vehicular el pensamiento.