Sinopse Epigramas burlescos
Dada su naturaleza, el epigrama desde sus inicios necesitó de la antología para su transmisión escrita. Tenemos testimonios de diversos tipos de colecciones:
de autor, de tema, de epigramas inscripcionales o literarios, desde el siglo IV a.C. De entre todas ellas, las más importantes fueron la «Guirnalda» de Meleagro,
del siglo I a.C., la de Filipo, de mitad del siglo I d.C., el «Anthologium» de Diogeniano, de finales del siglo I d.C., y el «Ciclo» de Agatías, del siglo VI d.C. Estas colecciones, mezcladas y reelaboradas con otras, nos han llegado a través de dos códices: el «Codex Palatinus» 23, del siglo X, con quince libros, y el «Codex Marcianus» 481, de 1301, cuyo autor, Máximo Planudes, incluyó 395 poemas nuevos, que en las ediciones modernas aparecen como libro XVI de la «Antología
Griega» (conocida más habitualmente como «Antología Palatina»).