Sinopse Juegos, sexo y amor
Arrepentido de su decisión, nuestro protagonista decide no hablarnos de su amigo, sino de él mismo y, concretamente, de su vida "erótica-amorosa". ¿Por qué? Tal vez por respeto, como él apunta, aunque más bien pueda que sea, simple y llanamente, porque le da la gana.
A su manera, Andy -como quiere que lo llamen- nos va narrando sus aventuras erótico-amorosas, que él califica, cuando menos, de insólitas, sin otro propósito que el placer de la narración.
Sin tapujos ni tabúes, desinhibido, crudo, directo y real, nos describe, con todo lujo de detalles, algunos de los más recordados episodios de su promiscua existencia, además de reflexionar, a su modo, sobre el amor, el sexo, la mujer, el hombre, él mismo, la vida y sus relaciones...
Una historia sin pretexto alguno, "Juegos, sexo y amor" tan sólo pretende ser para lo que fue concebida: una novela erótica. ¿O puede que vaya más allá, y transgreda la delgada línea que la separa de lo pornográfico; o que se trate más bien de una singular visión de la vida, en clave de sexo, de un ser moralmente reprobable?