Primeras páginas
Sinopse La cicatriz
Desde ese momento, se desató en la isla una lucha encarnizada, basada en la resistencia de unos y la supervivencia de otros. El mar dejaba de ser frontera natural y el ibicenco se transformaba en un personaje universal, siendo menos isleño que nunca. Y su lucha contra la agresión de los nuevos tiempos batió récords. Expoliada por empresarios y políticos depredadores, la isla sufrió una degradación brutal.
Orgullosos del verde de su isla, los isleños se enfrentaron por primera vez en el 2006 al negro asfalto y al cemento que, tras su aparente modernidad, agobiaba, oprimía y mataba poco a poco. Y, por medio de una resistencia activa o pasiva, muchos se levantaron, indignados, en contra de una agresión legalizada, y gritaron hasta quedar roncos: «¡No queremos autopistas, no queremos más destrucción del territorio!» De esta manera, la entrañable Illa Blanca, herida por aquella llaga negra que la dividía en dos, se defendió a muerte. Hoy, trece años después, recordamos esa larga y lacerante agonía.