Sinopse Legión de los condenados
una cinta blanca -¡ y que siempre debía permanecer blanca!- cruzada por la palabra SONDERABTEILUNG en letras negras.
Como debíamos ser los mejores soldados del mundo, todas nuestras marchas eran marchas forzadas. En menos de un cuarto de hora estábamos cubiertos de sudor, nuestros pies empezaban a calentarse y abríamos la boca para poder respirar, pues la nariz por sí sola resultaba rápidamente incapaz de suministrar- nos una cantidad de oxígeno suficiente.
El correaje y el fusil impedían que la sangre circulara normalmente en nuestros brazos, produciendo la hinchazón de los dedos. Pero para nosotros todo eso no era más que una insignificancia.
Podíamos realizar una marcha forzada de veinticinco kilómetros sin experimentar la menor molestia".