Sinopse Tras las pisadas del Buen Pastor
El valor testimonial de don Diego alcanza la extrema cima del amor evangélico cuando, después de innumerables vejaciones que se narran en esta biografía, momentos antes de morir pronunció en alta voz palabras de perdón a sus verdugos, porque, como los del Maestro, «no sabían lo que hacían».
El 10 de octubre de 1993, en Roma, el papa Juan Pablo II elevó a la veneración pública de los fieles al obispo mártir don Diego Ventaja Milán, junto con su hermano en el episcopado y en el martirio, don Manuel Medina Olmos. «La memoria de los mártires -leemos en el Prólogo― no puede ser perturbadora de la paz ni de la convivencia porque la sangre de los mártires pacifica y a nadie incrimina. De su muerte, perdonando a los que los inmolaban, brota la reconciliación, fruto de una sangre purificadora que, unida a la que manó de las llagas abiertas del Crucificado, desciende de la cruz redentora».