Sinopse TAMBIÉN LOS ÚLTIMOS TIENEN NOMBRE
Con una mirada profunda y compasiva, Recinella nos invita a ver lo que casi nadie quiere mirar: el rostro humano detrás de una sentencia, el clamor que ningún tribunal alcanza a oír. Mientras el tiempo se acerca a su final, él permanece junto a los condenados, sin juzgar, sin huir, sosteniendo una presencia que se vuelve consuelo. Su historia conmovió al papa Francisco, quien escribe en el prólogo: «El Evangelio es el encuentro con una Persona viva que cambia la vida (...) La historia de Dale Recinella es una confirmación de esto».
Este libro es un testimonio que nos invita a conocer a los condenados por su nombre y que resulta definitivo para entender por qué la pena de muerte es inadmisible.