Sinopse Joaquín Goicoecheaundía
El motor de aquel movimiento fue Rufino Aldabalde, pero este gran hombre murió muy pronto. Desde el seminario de Vitoria, donde era director espiritual de los teólogos, don Joaquín fue el encargado de seguir impulsando aquel espíritu renovador, convirtiéndose en su alma y su cabeza. Con este libro se repasa su vida, su obra y su espíritu, en un intento por mantenerlo siempre vivo en la memoria.