Sinopse La esencia de las cosas
Pero no, lo que nuestro filósofo nos narra no son asuntos imaginarios. No son reales, pero tampoco irreales. Son evocativos. Y en la evocación queda diluido el binomio real / irreal. Quizás esa es la «esencia de las cosas»: evocarlas y, así, construirlas. Construirlas en el entorno del caos social en que Juan Miguel ha vivido como muchas y muchos otros que también nos moriremos sin haber conocido ese otro mundo ideal, perfecto; esa especie de universo paralelo donde todo es luz, equilibrio, paz interior sin apenas lugar para las emociones y las pasiones. Quién sabe si en un futuro Pero ya no estaremos aquí para contarlo.
La novela está estructurada en temas más que en capítulos, aunque bastante entrelazados entre sí. Temas como el sexo, la política, la guerra, el amor, la soledad Y otros que parecen ser más o menos universales.
Como decimos en el prólogo (en las primeras páginas entenderás por qué uso el plural):
«Probablemente una buena manera de empezar esta historia fuera con algo de sexo, de violencia o de misterio. No te preocupes, sexo y violencia hay más adelante. Misterio, ya es cosa tuya el juzgarlo. Como lo es que ese sexo y esa violencia que salpican de vez en cuando este relato compartido tengan un nivel más o menos explícito o duro o lo que sea que sea de tu interés. Total, a ese respecto no es que haya mucho nuevo bajo el sol»
(...)
«Esta es una narración de encuentros y despedidas. Sobre todo de las últimas. Ahora, una vez finalizada, la estamos repasando y vemos que abundan expresiones como «no nos volvemos a ver», «no vuelvo a saber de ella» Esto no es ni bueno ni malo. Al fin, la vida está un poco como hecha de eso, ¿no? Hallazgos, relaciones, abandonos, olvidos. Todos son lo mismo. Y tienen su parte de risa y su parte de drama. No te preocupes que llorar no vas a llorar mucho. Tampoco reír. O sí, no lo sé».
Gracias por estar aquí.