https://www.imosver.com/gl/libros/lamentaciones-de-un-prepucio-89299800038929980003Lamentaciones de un prepucio19.95Vale, Dios no dice nada cuando Le hablan, asunto a partir del cual se han escrito pliegos interminables, pero no por eso es menos vengativo y cruel. Lógicamente, el mayor conspirador de la historia achttps://static.serlogal.com/imagenes_small/9788493/978849373629.jpgLibrosSin stock temporalmenteBLACKIE BOOKS000https://static.serlogal.com/imagenes_small/9788493/978849373629.jpgMAC00060447739980049892003000100100264672151.052010/06/239788493736293Auslander, ShalomLibrosaño_2010idioma_CastelánCformato_Tapa duraautor_Auslander, Shalomsaga_BLACKIE BOOKS
Este tipo de cookies permiten ao usuario a navegación a través dunha páxina web, plataforma ou aplicación e a utilización das diferentes opcións ou servizos que nelas existan.
imosverlaravel_session
Descrición
Esta cookie é necesaria para que o sitio web funcione e non se pode desactivar nos nosos sistemas.
Duración
Sesión
Dependencias
Dominio
imosver.com
OCT8NE
Descrición
Esta cookie utilízase para o correcto funcionamento do Chat de Oct8ne para prestar o servizo de atención ao cliente ao usuario.
Son aquelas que posibilitan o seguimento e análise do comportamento dos usuarios na nosa páxina. A información recollida utilízase para a medida da actividade dos usuarios na web e a elaboración de perfís de navegación dos usuarios.
_clsk
Descrición
Rexistra datos estatísticos do comportamento do visitante na web. Isto utilízase para análises internas por parte do operador da web.
Duración
1 ano
Dependencias
_clsk,MUID,_clck
Dominio
logglytrackingsession
Descrición
Identifica e rexistra a sesión do usuario con fins analíticos.
Duración
Sesión
Dependencias
Dominio
.imosver.com
GOOGLE_ANALYTICS
Descrición
Rexistra unha identificación única que se utiliza para xerar datos estatísticos sobre como utiliza o visitante o sitio web.
Duración
1 ano
Dependencias
Dominio
.imosver.com
Son aquelas que nos permiten adaptar a navegación na nosa páxina web ás súas preferencias (por exemplo, idioma, navegador utilizado, etc.).
_fbp
Descrición
Utilizado por Facebook para ofrecer unha serie de produtos publicitarios, como ofertas en tempo real de terceiros anunciantes.
Vale, Dios no dice nada cuando Le hablan, asunto a partir del cual se han escrito pliegos interminables, pero no por eso es menos vengativo y cruel. Lógicamente, el mayor conspirador de la historia actúa en silencio, y de El no hay manera de escapar, como bien sabe cualquier paranoico de orientación pesimista (alguien que ha entendido la situación y no temería lo peor si no esperase algo mejor). Estamos hablando de Shalom Auslander, educado en la ortodoxia judía, de la cual se desvió primero a través de la pornografía y la comida no kosher, la marihuana, el hurto y la masturbación compulsiva, y luego a través de una vida que podríamos llamar laica. Y que viene a ser lo mismo, porque el autor sigue creyendo -es decir, temiendo- de modo «agobiante, incurable, miserable». Por eso, ahora que su hijo está por nacer, no sabe si hacerle cortar el prepucio según ordena la tradición o esperar algo peor que la muerte, una tortura más lenta, dolorosa y, sobre todo, divertida a los ojos de Dios. Dejando de lado la anécdota, este memoir (pues no hay aquí más ficción que en la Biblia, aunque tanto castigo parezca mentira) da cuenta de una rebelión inevitable y al mismo tiempo inútil. Estas Lamentaciones meditan, pues, sobre la identidad. ¿Soberanía y sujeción a partes iguales? Nadie responde. Los calificativos «hilarante» aunque «triste», «subversivo» e «iconoclasta» pero «piadoso», «conmovedor» y sobre todo «genial» se repiten casi como una plegaria en los muchos elogios de la crítica, junto a las comparaciones con Philip Roth, que no son odiosas porque Auslander incluso sale ganando, Sedaris, Eggers y Woody Allen. Si usted no se ríe con el sufrimiento del autor, le devolvemos el dinero. Pero, si sólo se ríe y no padece y se maravilla y empieza a temer un castigo desproporcionado a su complicidad en la lectura de esta blasfemia, le recomendamos que vuelva a comprarla como se compra a veces, ingenuamente, el perdón.