Sinopse Poesía reunida
Hace cuarenta años Sarah Kirsch (1935) empezó a publicar poesía en su "pequeño país calefactor", la entonces República Democrática Alemana, que no dejaba que sus habitantes hicieran viajes al exterior. Como tantos poetas alemanes, proviene de una familia donde hay pastores protestantes. Estudió biología. La eligieron para llevar cursos en la Escuela de Altos Estudios de Poesía (Instituto Johannes Becher),
en Leipzig. Ernst Bloch vivía allí, se pensaba en el principio esperanzada. Dejó de llamarse Ingrid y comenzó a firmar como Sarah, para que no se olvidara cómo tenían que llamarse todas las mujeres judías durante el nazismo. El apellido se lo prestó su marido. Una nueva identidad. Un tono inocente, naif y suave, observaciones precisas, educación de los ojos. Amores, antes que nada, a las plantas. Mientras, el país se industrializó de manera brutal. Cuando en 1976 firmó con muchos otros una protesta contra la expatriación de un poeta amigo, fue expulsada no oficialmente, mas sí de facto. Se le cerraron las editoriales, la Seguridad del Estado y los vecinos observaban los juegos infantiles de su hijo. Desde 1976 vive en el norte de Alemania, cerca de la frontera con Dinamarca, en un pueblo minúsculo de la llanura entre el Mar del Norte y el Báltico, dedicada a la escritura, a su gran jardín y a los animales. Ha obtenido
numerosos premios. Hace unos años recibió el más renombrado en la literatura alemana: el Premio Buchner, nuestro Cervantes.