Sinopse Teoría de la cordura
La paternidad y la filiación, el destino, la libertad y la vocación, el duelo, la memoria y la muerte, el pudor, la erótica y las relaciones sexuales, la hospitalidad y el cuidado, las celebraciones y los bailes, la culpa, el rencor y el perdón, la admiración y, por último, la esperanza, son algunos de los hábitos del corazón que se estudian en la medida en que nos dejan habitar -y configurar- simultáneamente el mundo y nuestra condición de humanos. Pero tales hábitos forman parte, además, de los supuestos que habilitan el conocimiento de lo real. Pensar que nuestra posición cognitiva ante el mundo y ante nosotros mismos es indiferente a nuestra comprensión vital de las relaciones paterno-filiales o de las relaciones sexuales, la muerte, el alcance del perdón o la esperanza es, sencillamente, negligente por escasez de pensamiento y de la experiencia de sí mismo y de los otros que solemos llamar "humanidad". Tanto la pretendida suficiencia de la razón exenta, como su desautorización por encubrimiento de supuestos, eluden lo crucial: que lo que damos por real es más bien una modalidad de la presencia humana en el mundo habilitada desde la intimidad y sus hábitos, de los que dependen nuestra mayor o menor capacidad de realidad. El estudio de alguno de tales hábitos del corazón, expuesto mediante grandes tópicos de la cultura occidental, nos puede hacer reparar no ya en la cordura entendida como capacidad de realidad, sino en la ineptitud de la razón pura y de su crítica mediante la sospecha para abordar la exploración comprensiva de vastas áreas de la experiencia humana.